Estos pendientes de camafeo, realizados en plata dorada, son una delicada evocación de la elegancia neoclásica. El protagonista es un camafeo en tono azul, en cuyo relieve blanco se perfila el rostro de un hombre, como esculpido en una miniatura antigua. La armonía entre el azul profundo y la pureza del blanco recuerda las piezas que adornaban a las damas ilustradas del siglo XVIII.