Caroline Astor, la abeja reina de la Edad Dorada de Nueva York
¿Conoces a Caroline Astor, la abeja reina de la Edad Dorada de Nueva York? Fue la socialité más poderosa y famosa en un tiempo y lugar donde el dinero viejo y el dinero nuevo amasado en fortunas recientes estaban en conflicto y ella ejercía con mano firme su poder dictando quiénes eran aceptados o rechazados en los círculos más exclusivos de la ciudad.
Ya solo por eso sería un personaje que despierta curiosidad. Más aún ahora que esta época se ha puesto de moda con series de éxito como «La Edad Dorada» o la esperadísima nueva versión de «La edad de la inocencia». Pero lo que nos interesa de verdad en Vintage by López Linares es la enorme y valiosa colección de joyas que poseía, entre las que había joyas históricas por las que en algunos casos pagó cifras que aún hoy resultan escandalosas y escalofriantes.
Acompáñanos para descubrir a esta mujer y su impresionante colección de joyas antiguas. Pero mejor si empezamos por ponerle contexto.
¿Qué fue la Edad Dorada de Nueva York?
Fue la época que va desde 1870 a principios del S. XX, en la que la ciudad de Nueva York era el epicentro industrial de EEUU y el lugar donde vivían la mayor parte de las familias más ricas y poderosas del país. Coincide con la segunda mitad de la época victoriana en Europa y el inicio de la Belle Époque.
Fue un tiempo de grandes contrastes, la economía crecía a velocidad pasmosa y se amasaron grandes fortunas encumbrando a familias como los Vanderbilt, los Rockefeller o los Duke, gracias a sus inversiones en ferrocarril y transporte, el petróleo o la industria tabaquera, respectivamente.
En la cúspide social de Nueva York durante la Edad Dorada brillaba y ejercía su poder Caroline Astor, nuestra protagonista de hoy, quien se convirtió en la abeja reina de la alta sociedad.
Caroline Astor y cómo llegó a ser considerada la abeja reina de la Edad Dorada de Nueva York
En 1830 nació Caroline Webster Schermerhorn en el seno de una familia rica descendiente de la aristocracia holandesa que había formado parte de los primeros colonos de Nueva York. Su padre se dedicaba sobre todo a negocios relacionados con el transporte marítimo. Entonces se la conocía como Lina y ni siquiera se imaginaban el poder que llegaría a ejercer años después siendo ya Lady Astor.
Tras educarse en una escuela creada y dirigida por una emigrada francesa, un día después de cumplir los 23 años, se casó con William Backhouse Astor Jr, el hijo mediano de una adinerada familia que había hecho fortuna con los bienes raíces y el comercio de pieles.
Los Astor eran más ricos que la familia de Caroline, pero estos tenían un estatus social superior por ser una familia fundadora de la ciudad. Y eso ella siempre lo llevó a gala y no dejó que fuera olvidado por nadie.
Tuvo cuatro hijas y un hijo y vivió hasta los 78 años de edad, siempre ocupando un puesto privilegiado en lo más alto de la sociedad neoyorquina.
¿Sabías que fue tía política, varias generaciones después, de Nancy Astor? ¿Y que como venganza su sobrino nieto William demolió su casa junto a la de ella para construir el hotel Waldorf y en respuesta Caroline y su hijo demolieron la suya propia y mandaron construir el hotel Astoria? Ambos hoteles llegaron a unirse y fueron demolidos en 1929 para dejar lugar a la construcción del Empire State Building.
El papel de Lady Astor como líder, referente y árbitro de la alta sociedad de Nueva York durante la Edad Dorada
A pesar de que decía no tener interés por los eventos sociales, a medida que sus hijos fueron creciendo participaba más en ellos. Y junto al árbitro social Ward McAllister, Caroline Astor se convirtió algo así como en el azote de los nuevos ricos que llegaban a la ciudad tras amasar ingentes fortunas en otras zonas del país como el Medio Oeste.
Ward llegó a decir que la alta sociedad no podía estar formada por más de 400 personas. Curiosamente, ese era el número de asistentes que cabían en el salón de Caroline Astor.
Caroline era considerada la gran autoridad del «dinero viejo», la anfitriona de la que las élites esperaban siempre una invitación a los muchos eventos, recepciones y otros saraos que organizaba sin dejar detalle por cubrir.
Sin una tarjeta de visita oficial de Lady Astor, nadie podía acudir a estos actos. Y en el punto opuesto estaban los Vanderbilt como representantes del «dinero nuevo» o nuevas fortunas, por lo que Lady Astor evitaba invitar a las mujeres de la familia a sus fiestas y recepciones.
En esos eventos el lujo más llamativo, evidente y descarado era un elemento indispensable. Y Caroline Astor, con su ingente y carísima colección de joyas, no defraudaba nunca.
En su cruzada por mantener a la alta sociedad del Nueva York de la época libre de arribistas nuevos ricos contaba con las familias descendientes de los fundadores, cuyas matronas e hijas la encumbraron como su abeja reina.
Cómo acabó la guerra entre Caroline Astor y las mujeres Vanderbilt
En 1883 Alva Vanderbilt, la madre de Consuelo Vanderbilt (entonces aún una niña), tenía 30 años y Caroline Astor 52. Los Vanderbilt ya habían construido una mansión más grande que la de los Astor en la 5ª Avenida. Entonces, para celebrar la inauguración de su nuevo hogar, Alva organizó un gran baile de disfraces con Consuelo Yznaga como invitada especial al que todo el que era alguien en la ciudad y poseía el suficiente dinero estaba invitado. Todos, menos Caroline.
La razón aparente eran las buenas formas, ya que no era apropiado que una dama más joven invitase a otra de mayor edad sin haber tenido contacto previamente. Caroline Astor no se contuvo y se puso en contacto con Alva. Con ello logró ser invitada al baile.
Para defender su cambio de postura, Caroline llegó a decir que siempre que su conversación y aspecto no fueran vulgares no tenían derecho a excluir de sus eventos a las personas que habían contribuido al crecimiento del país.
La lujosa e ingente colección de joyas de Caroline Astor
Caroline Astor coleccionaba joyas como otros podían coleccionar sellos o postales. Pero no se conformaba con cualquier cosa. Sabía que sus joyas eran un símbolo de poder y estatus social y las elegía como un arma social más que como un mero ornamento personal. Entre ellas había piezas que han pasado a la historia.
¿Quieres conocer las más destacadas? Te lo contamos.
El broche de lazo de la emperatriz Eugenia de Montijo
En 1887 Caroline Astor compró a la Tercera República Francesa un stomacher de diamantes con una pieza central en forma de gran lazo que había pertenecido a Eugenia de Montijo, para quien fue creado años antes por el joyero Kramer. Pagó la friolera de 135.000 dólares de la época.
Para que os hagáis una idea de su coste, vale decir que una casa adosada típica de Nueva York costaba en ese año unos 10.000 dólares y una de las mansiones de lujo de la clase alta de Manhattan, entre 90.000 y 95.000 dólares.
Estaba formado por 2.438 diamantes y 196 diamantes talla rosa.
En 2008 fue adquirido por el Estado Francés para exhibirlo en el Louvre por un precio de 6,7 millones de euros. Pero por desgracia fue robado en 2025 en el mismo asalto en el que los ladrones del Louvre llevaron a cabo el robo de la tiara de Eugenia de Montijo, y de momento sigue sin recuperarse.
Tiaras, collares y gargantillas de diamantes
Tenía varias tiaras y algunas eran joyas convertibles que se podían usar tanto como tiara como a modo de gargantilla. Entre sus piezas más famosas estaban los collares Rivière que habían pertenecido a Eugenia de Montijo y otras hechas a medida por Tiffany & Co.
Otras de las joyas más famosas de Lady Caroline Astor
- El sautoir de diamantes y esmeraldas de Boucheron.
- Tiara peineta de zafiros y diamantes que heredó su hija Carrie y se subastó años después por Doyle en Nueva York.
- Collares de perlas, tenía varios, algunos de múltiples vueltas y tan largos que le llegaban al regazo.
- Broche con un intrincado diseño de diamantes y forma floral cuyos pétalos eran de zafiros de un azul intenso.
¡Y estas son solo algunas de ellas! ¿Conocías algo sobre la vida de esta mujer? ¿Qué personajes reales de la Edad Dorada te provocan mayor curiosidad? Nos encanta conocer vuestra opinión y saber qué os gusta.
Carola López-Linares
Carola del Alisal López-Linares es CEO de Vintage by López-Linares. Licenciada en ADE por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Marketing por la Universidad de California, Berkeley, cuenta con experiencia internacional en el sector del marketing digital, estrategia de marca y analítica de datos.
Antes de liderar la empresa familiar, trabajó en España y Estados Unidos desarrollando campañas de publicidad y branding para compañías educativas, lifestyle y de gran consumo. Apasionada del marketing, la historia y la artesanía, hoy combina su visión estratégica con el amor por la joyería vintage para hacer de Vintage by López-Linares una marca de referencia.
En este blog comparte su conocimiento sobre joyas, inspiración histórica, tendencias y el día a día detrás de una firma con alma.


