Las joyas de diamantes de Nancy Astor y su lenguaje de poder

Broche y tiara de diamantes de Nancy Astor

En la primera mitad del siglo XX, las joyas de diamantes de Nancy Astor se convirtieron en un lenguaje de poder sin recurrir a la ostentación, marcando con claridad que esta mujer tenía al mismo tiempo el poder blando de la fortuna personal y el poder duro de ser miembro del Parlamento Británico. Una forma muy inteligente de actuar, propia de una persona que no hizo lo que se esperaba de ella e impulsó importantes logros legislativos.

¿Conocías a esta mujer? Hace unos meses, en el blog de Vintage by López-Linares, hablamos de que su tiara Cartier fue una de las joyas más caras subastadas en 2025. A raíz de ello descubrimos más sobre esta mujer, que tuvo una vida nada común para su época, llegó a ocupar una posición política controvertida en unos años críticos para el mundo, y dejó algunas frases célebres para la posteridad que demostraban su perspicacia, ingenio y agudo sentido del humor.

Por eso hoy queremos hablarte de ella y de cómo las joyas de diamantes de Nancy Astor se convirtieron en un lenguaje de poder de forma muy inteligente, en un tiempo en el que aún no había estilistas políticos ni asesores de imagen que ayudaran a proyectar una imagen adecuada, tal y como los entendemos en la actualidad.

Quién fue Nancy Astor

Nancy Astor fue la primera mujer en ocupar un escaño en la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico. El logro es aún mayor si tenemos en cuenta que era estadounidense de nacimiento.

Nancy nació en el estado de Virginia, en EE. UU., en 1879. Su nombre era Nancy Witcher Langhorne, en una familia que había perdido su alto estatus económico con la abolición de la esclavitud. Pero para cuando alcanzó la edad de 13 años ya habían recuperado su fortuna, vivían en una gran mansión y el cabeza de familia estaba al frente de prósperos negocios.

Cuando cumplió 18 años, Nancy se casó con Robert Gould Shaw II, un adinerado terrateniente y socialité de Boston, y tuvieron un hijo. El matrimonio no fue bien y se divorciaron.

Tras regresar de un viaje a Inglaterra que disfrutó enormemente, su madre le sugirió trasladarse a Europa de forma definitiva, lo que hizo en 1905, acompañada de su hijo y también de una de sus hermanas.

En 1906 se casó con Waldorf Astor, a quien conoció durante el viaje, y juntos se afincaron en la lujosa propiedad de Cliveden, en Londres, regalo de su nuevo suegro. Waldorf también había nacido en EE. UU., aunque se había criado en Inglaterra, y era hijo de quien más tarde sería nombrado Vizconde.

Nancy se relacionaba con las clases altas y tenía una rica vida social.

La vida política de Nancy Astor

Su esposo Waldorf, siendo ya segundo Vizconde de Astor, renunció a su escaño por Plymouth en la Cámara de los Comunes. Nancy decidió disputar la vacante y obtuvo los votos necesarios para lograr el puesto.

No fue la primera mujer votada para ser parlamentaria, pues anteriormente lo consiguió una candidata del Sinn Féin, pero por su política abstencionista no ocupó el escaño, de modo que Nancy fue la primera mujer en hacerlo.

Imaginaos la expectación.

A lo largo de su carrera política tuvo éxitos en cuestiones de su interés, como prohibir el consumo de alcohol a menores de 18 años sin consentimiento paterno, su apoyo a la creación de centros de cuidados infantiles, o igualar la edad en que las mujeres podían votar a la de los hombres. Pero también fue acusada en distintas ocasiones de contradicciones, como por su afán de prohibir el mismo tipo de divorcio que ella había obtenido en EE. UU.

Su impopularidad llegó en los años 30 y se acentuó con el viaje que hizo con su amigo George Bernard Shaw a la Unión Soviética en plena época estalinista, pues, aunque crítica con el régimen, su viaje se entendió como propaganda soviética.

Todo empeoró cuando se opuso a la idea de una nueva Guerra Mundial y fue acusada de ser simpatizante del movimiento nazi. Era abiertamente anticomunista y anticatólica.

Algunas declaraciones públicas pusieron a su partido en una posición complicada, como cuando acusó a los refugiados checoslovacos de comunistas, oponiéndose a su acogida en Reino Unido. Tampoco su oposición a Winston Churchill la dejó bien parada con el país ya sumido en la guerra, y se retiró de la vida política en 1945 por decisión de su partido y de su familia, aunque ella no quería hacerlo.

Cómo las joyas de diamantes de Nancy Astor se convirtieron en un lenguaje de poder

Durante años fue la única mujer miembro de la Cámara de los Comunes. Para evitar suspicacias y asentar su posición, decidió optar por un vestuario y una elección de joyas discretos que, si bien no dejaban de lado los diamantes, los llevaba de forma consciente, pues los entendía y usaba como símbolo de autoridad.

Con frecuencia usaba los diamantes naturales de los Astor como símbolo de permanencia, prestigio y poder. Buscaba un lenguaje visual que dejara patente su diferencia y resiliencia en un ambiente dominado por hombres.

Nancy Astor vestía y elegía qué joyas lucir en cada ocasión con poder y propósito. Su estilo de poder era el brillo contenido. No quería que sus joyas la definieran, pero sí que fueran un elemento que apoyara y complementara su autoridad.

Aunque eran joyas de gran valor e indudable belleza estética, no las utilizaba de modo ostentoso, sino estratégico. Buscaba dejar claro que podía mantener su feminidad sin sacrificar su influencia y poder políticos. Y quería que su posición política no opacara su propia identidad.

¿Pero qué joyas tenía y cómo las usaba? Vamos con las más importantes.

La tiara Cartier de turquesas y diamantes, la joya de Nancy Astor más famosa

Cartier adquirió una tiara de diamantes a finales de la década de 1920 y trabajó sobre ella añadiendo plumas, hojas y palmetas de turquesa talladas al estilo Art Decó. Esta tiara de turquesas talladas engastadas con diamantes de talla brillante, talla antigua y talla rosa fue adquirida en 1930 por Nancy y se convirtió en su favorita, aunque poseía al menos otras cinco.

La utilizaba en eventos donde el linaje y la ceremonia eran importantes, demostrando que era una mujer adinerada con una importante posición social, y no una intrusa en los círculos de poder.

El pasado año alcanzó en subasta un precio de un millón de euros, tras pasar siete décadas sin ser mostrada al público.

Tiara Nancy Astor

Tiara Astor con diamante Sancy

Era una tiara espectacular, también diseño de Cartier, que Nancy recibió de su suegro como regalo de boda. Su punto focal era el diamante Sancy, una piedra preciosa legendaria de 55,23 quilates que se cree que perteneció a las joyas de la corona francesa en tiempos de María Antonieta, y que hoy se exhibe en el Louvre, a quien se lo vendió el cuarto Vizconde Astor por un millón de francos en 1978.

Ni esta ni ninguna de sus otras tiaras fue lucida por Nancy en el Parlamento, pues entendía que la legitimidad política requería no ostentar símbolos de privilegio heredados.

Broche de perlas y diamantes de Nancy Astor

Este broche de perlas y diamantes era una de las joyas, junto con los collares de perlas, que Nancy Astor sí elegía para llevar al Parlamento. Hermoso y atemporal, era sutil y elegante. Se lo colocaba en la solapa y lo entendía como una insignia de cargo y un accesorio de autoridad sin exageración.

Broche eduardiano de aguamarina y diamantes

Se trataba de una joya de la Belle Époque de 1910, con una gran aguamarina tallada en escalón de casi 88 quilates. Era espectacular, impactante. Por eso lo lucía en ocasiones muy especiales, pocas de ellas durante los años de su etapa política.

Collar de diamantes y zafiros de Nancy Astor diseñado por Cartier

Era una de las joyas modulares que gustaban a Nancy, porque se podían lucir de diferentes maneras. Se podía transformar en pulsera y broches independientes, lo que lo hacía muy versátil, al poder adaptarlo a distintas ocasiones, tanto en el ámbito político como en eventos familiares o de la alta sociedad.

En la coronación de Jorge VI y su esposa Isabel en 1937 lo llevó en forma de brazalete.

Nancy Astor vistiéndose de gala
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Pulsera de diamantes talla brillante y talla rosa

Este brazalete de diamantes de corte antiguo de la época victoriana, de alrededor de 1870, era una de sus joyas favoritas, símbolo de permanencia y tradición en contraste con sus joyas modulares de Cartier.

¿Conocías a esta mujer? ¿Cuál de sus joyas antiguas te ha gustado más?

Con cariño,
María López-Linares

María López Linares Joyera
María López Linares

María López-Linares, especialista en joyería y antigüedades. Responsable y joyera desde 1993 de "Vintage by López-Linares", donde diseña y fabrica joyas inspiradas en piezas históricas y vintage. Su pasión por las antigüedades nació en su infancia, acompañando a su padre en la búsqueda de tesoros en el Rastro de Madrid. A lo largo de los años, María ha conseguido transformar y adaptar el pequeño negocio familiar hasta convertirlo en una joyería de éxito.

Además de su amor por la joyería, le apasionan la fotografía y el cine, dos artes que influyen en su manera de captar la belleza y la historia en cada una de sus creaciones.

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